Con toda la publicidad comenzaron los problemas. Tenía más de 100 bicicletas en mi patio trasero. Esto probó ser una gran tentación para los jóvenes vecinos que necesitaban cosas para vender y así financiar su drogadicción. Esto fue bastante frustrante e hizo que comenzara a buscar un nuevo lugar donde guardar las bicicletas.
Le pregunte a todos los propietarios de finca raíz en mi área por ayuda pero todos me cerraban las puertas. Entonces me di cuenta de todos los edificios que estaban vacíos en el área comercial de Northwood. Uno de ellos era un hermoso edificio nuevo que le pertenecía a Northwood Business Development Corp., que ahora se conoce como Northwood Renaissance Corp. Ellos estaban tratando de mejorar la economía en el área. Y mejorar nuestro nivel de vida. Fue entonces cuando ellos me ofrecieron el edificio nuevo para ayudar a prepararme y pasar la época navideña.
Con toda la publicidad del proyecto de las bicicletas y mis otros esfuerzos para ayudar a aquellos en necesidad el programa comenzó a crecer. De forma repentina de las 12 bicicletas en el primer año creció hasta más de 100 bicicletas para Papa Noel en el tercer año. Fui también nominado para el prestigioso premio Jefferson y fui un finalista de honor.
Una organización sin animo de lucro conocida a nivel mundial llamada Variety me telefoneò. Yo estaba invitado a el Variety Show en el Poinciana Playhouse en Palm Beach. Me presentaron en la tarima al frente de toda la audiencia y me dieron 10 bicicletas nuevas para ayudarme con llas bicicletas de regalo de navidad para los niños de trabajadores inmigrantes en mi barrio. Ellos se convirtieron en una gran ayuda por muchos años.
Después de varios huracanes fui forzado a rentar un edificio a medida que los edificios que originalmente me fueron ofrecidos, sufrieron daños y fueron demolidos. Era un buen edificio donde pude guardar y restaurar cientos de bicicletas. En la navidad del 2005 pude regalar 400 bicicletas. Después de aquella navidad con otros desastres y eventos alrededor del mundo, las donaciones empezaron a disminuir de forma significativa.
Entonces tome la de decisión de tomar mis responsabilidades con mas suavidad y cerré el local. Me estaba costando mucho dinero y era un problema yá que mi único ingreso proviene del seguro social. Todavía me llegan las llamadas donando bicicletas pero aún mas frecuentes son las llamadas necesitando una.
He tenido el gran privilegio de haber podido donar bicicletas a muchas causas nobles. Después de la primera tormenta me vi en la necesidad de deshacerme de un gran número de bicicletas y fue entonces que un ángel apareció en mi vida. Un pastor proveniente de Haití me encontró. Habían tenido muy malas tormentas en su pueblo y había venido a comprar un camión grande para su iglesia. Se disponía a enviarlo a su iglesia en Haití por barco pero le daba pesar enviarlo vació, le parecía un gran desperdicio. Le di un total de 120 bicicletas altas para adultos que necesitaban ser reparadas. Las empacamos en la parte de atrás del camión. Entonces el empacó bolsas de arroz entre las bicicletas y luego lo cubrimos con un manto de plástico antes de enviarlas a Haití. Cuando vino de regreso me mostró un video del camión siendo descargado. Las caras de felicidad valían millones para mi.
En pocos meses un hombre de la Iglesia Católica St. Paulo of the Cross me contactó. Su grupo tenía una misión en Nicaragua y en dos ocasiones separadas le pude dar 40 bicicletas que necesitaban reparaciones. Estas fueron enviadas a Nicaragua y allí fueron reparadas para la gente local.