Si algún día logra vender su casa, Hairston dice que sueña con vivir en las tierras que adquirió en Cobán, Guatemala.
Mientras eso suceda, Hairston continúa en su pequeño rincón de West Palm Beach, donde desde la mesa redonda del comedor de su casa, tiene una vista perfecta de las plantas que tanto ama y del portal desde donde ayuda a tanta gente.
Desde esa mesa, Hairston recuerda el momento en que comenzó su vida como "Jack the Bike Man", una identidad que además de ayudar al prójimo, alejó a Hairston de uno de los más profundos dolores en su vida.
Hairston había dejado recién de tomar, después de largos años batallando con el alcoholismo.
Su relación con la bebida comenzó en sus años universitarios, a pesar de que él juró nunca tomar una gota de alcohol porque su padre era alcohólico.
Antes de llegar a los 30 años, el hígado de Hairston estaba un 85 por ciento afectado. Pero la adicción pudo más que sus deseos de recuperarse. Se mudó a la Florida en los años 70 y aquí abrió un negocio de venta de muebles escandinavos. En 1980 murió su madre, un suceso que Hairston describe como "el principio del final de mi alcoholismo. Estaba tan solo cuando dejé de tomar", dijo Hairston.
Según Hairston, su madre guardaba una libreta encima de una mesa junto al teléfono y el control remoto del televisor.
En la libreta, la señora anotaba tres cosas que hacía diariamente para ayudar al prójimo.
Eran cosas simples, dice Hairston, como llevar a un conocido al supermercado o llamar por teléfono a alguien enfermo.
"Eso me molestaba, porque yo no estaba haciendo nada", dijo Hairston.
La vida se encargó de cambiar esto, y la transición vino en un momento de gran soledad para Hairston, quien logró vencer el alcoholismo luego de acudir al programa Alcohólicos Anónimos, donde asistía hasta tres reuniones diarias.
Estaba afuera, cuidando a sus queridas plantas, cuando unos vecinos guatemaltecos ofrecieron ayudarlo a cortar las palmas más altas. Hairston no sabía cómo se llamaban sus nuevos conocidos, y tampoco tenía dinero para pagarles. Los guatemaltecos no le cobraron por su trabajo de jardinería, pero Hairston pudo recompensarlos al cabo del tiempo.
Hairston estaba estacionando su camioneta en un restaurante de Lake Worth cuando vio que un auto gris estaba rodeado de vehículos policiacos. El conductor era uno de sus vecinos jardineros, y lo estaban multando por, entre otras cosas, no tener licencia de conducir o un registro válido.
Este fue el primer caso de ayuda humanitaria que Hairston asumió. Al igual que hace ahora con quien le pida ayuda, Hairston llevó al vecino a obtener su licencia de conducir, y hasta le arregló un foco fundido que tenía en la parte trasera del auto.
"El parece que avisó a sus amigos de que yo lo ayudé, y pronto comenzaron a llegar más y más inmigrantes al portal de la casa", dijo Hairston, acercándose a la puerta para imitar el suave toque del que busca ayuda.
"Jack es un ángel, y los ángeles vienen en diferentes maneras", dijo Josephs.
Si desea contribuir a los proyectos comunitarios de Hairston, visite jackthebikeman.org o llame al (561) 502-9772. También puede enviar donaciones a Jack the Bike Man, P.O. Box 8125, West Palm Beach, FL 33407.